Pax and Bonum |
Paz y Bien para todos… Está parábola no es nueva para la mayoría de ustedes… pero ha sido malinterpretada por muchos, incluyéndome a mí mismo. Mi propia aventura en crecer mi fe empezó en el 2015 en esos tiempos mi entendimiento de esa parábola era la misma que mucha gente tiene. Parecía injusto. > 29 pero él respondió: “Todos estos años, he trabajado para ti como un burro y nunca me negué a hacer nada de lo que me pediste. Y en todo ese tiempo, no me diste ni un cabrito para festejar con mis amigos. Lucas 15:29 NTV Esta es la parte que mi corazón escuchó por años. Sentía la injusticia en mi corazón y en mi vida. Inclusive llegué a llamar a algunos “el hijo pródigo” aun cuando yo no tengo hermanos. Claro que yo malinterprete las palabras de la parábola y no fue sino recientemente que entendí que las palabras de nuestro señor Jesucristo compartía con nosotros cuando el padre contesta: > 32 Teníamos que celebrar este día feliz. ¡Pues tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida! ¡Estaba perdido y ahora ha sido encontrado!”». Lucas 15:32 NTV Nuestro señor Jesucristo no vino para hacernos la vida fácil, para resolver nuestros problemas… vino a ofrecernos la Salvación, a ofrecernos la vida eterna. A cambio de esto tenemos que trabajar con el, escucharlo, servile, y obedecer sus mandamientos. Del mismo modo que en la primera lectura Dios le dijo a Josué que había removido el **oprobio** o rechazo de Egipto y que estaban invitados a celebrar Pascua, el padre de la parábola está recibiendo y removiendo el oprobio o rechazo a su hijo que estaba muerto. Ahora piensa por un momento lo siguiente, aún mejor, piensa si alguna vez has sentido resentimiento, ese mismo rechazo hacia otros. Imagina que vienes a la iglesia hoy. Vez a la gente a tu alrededor. Vez a los que se sientan normalmente a tu alrededor. Los saludas y estás contento de verlos. Ahora por un momento piensa en esa persona que te gustaría estuviera aquí. Esa persona que deseas del fondo de tu corazón que estuviera aquí. Esa persona que invitas cada semana y no vienen (y si no estas invitando a esa persona todas las semanas, te invito a que lo hagas y ayudes y seas un instrumento para el Espíritu Santo y lo hagas desde ahora en adelante, aún cuando ellos sigan sin venir)… ahora que tienes la imagen de esa persona en tu corazón, ahora que la sientes en el corazón… Ahora imagina que entran en la iglesia. Imagina que comparten contigo la misa. Imagínate que reciben el cuerpo de Cristo en la comunión. ¿Puedes sentir esa alegría en tu corazón? Como nos dice Lucas en el versículo 32 > 32 Teníamos que celebrar este día feliz. ¡Pues tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida! ¡Estaba perdido y ahora ha sido encontrado!”». Lucas 15:32 NTV Imagina la felicidad de esta comunidad si todos los que son invitados cada semana, todos los que rezamos a diario, todos por los que nuestros corazones gritan porque no están aquí, estuvieran en misa, regresarán a misa, regresarán y siguieran a su padre, nuestro Señor Jesús. Tú y yo (al menos desde el 2015) hemos sido como ese hermano, hemos servido a Dios, hemos tratado de no desobedecer sus mandamientos… lo mismo esos amigos y la gente que se sienta a tu alrededor en la misa, esos que siempre están allí, esos que imaginaste al principio de este sermón. Ahora déjame preguntarte algo sencillo, algo para reflexionar juntos: si las personas que tú invitas semanalmente y por las que rezas diariamente para que vengan a la mis, la gente por la que rezas que estén al servicio y obedezcan a nuestro Señor Jesús llegarán en este momento a escuchar la misa, a servir y obedecer los Mandamientos de Dios, no te encontrarías que **Tendríamos que celebrar este día feliz. ¡Pues tu hermano ¡Estaba perdido y ahora ha sido encontrado!”**
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